MICRORELATO ERÓTICO 13

La vida universitaria siempre me ha llamado la atención. Es una forma de salir de tu zona de confort para saber de qué eres capaz. Soy de las típicas que siempre va a clase, toma apuntes y no sale mucho. Pero ahora quería vivir lo que era la verdadera universidad. Irme de “jueves universitario”,no ir a clase para irme de quintos,emborracharme sin ser fin de semana,conocer a alguien, tener rollos de una noche…TODO.

Al principio siempre me cuesta hacer amigos, puesto que soy un poco tímida, pero luego me acabo soltando.
Nuestro grupo en la uni es variado (4 chicos y 6 chicas). Solemos ir a las mismas clases, y eso me encanta, porque viene Iñaki. Es verlo y me pongo tontita, sobre todo cuando me sonríe. Me excito de solo imaginármelo cuando se me acerca y me susurra algo al oído, aunque sean tonterías de las suyas. Es verlo aparecer con sus vaqueros agujereados, sus converse altas y blancas, su camisa a cuadros que le queda tan bien… solo de pensarlo se me pasan todos los males, incluso los lunes, son menos lunes con él.

Un jueves universitario, decidimos empezar la fiesta faltando a clase para irnos de quintos. Después de tanto quinto y tapa,se nos hizo la hora de cenar, y nos fuimos todos juntos al piso de Luís.
Seguimos con las risas y nos pusimos a jugar al “yo nunca”. La verdad es que hoy iñaki está más cerca de mí que nunca. Y yo con tanto quinto, estoy más caliente que de normal. Él me trajo una cerveza y me mordió en el cuello. Esto provocó un escalofrío en mi cuerpo. Ese tonteo que llevábamos me encantaba, pero más me encantaría que me besara.
Como yo estaba más suelta, me senté encima de él, acercándome a su boca para luego quitarme. Vi en su cara un deseo, pero también noté lo que se estaba levantando entre sus piernas, aunque lo intentó disimular.
Esa noche estaba distinto, no sé si sería el alcohol o que, pero me gustaba verle así conmigo. Jugando al “yo nunca”, dije que yo nunca lo había hecho en un coche. Él bebió y se acercó para susurrarme un “si quieres lo probamos”. Me salió una sonrisa tonta, pero su voz susurrándome y la propuesta indecente, me hizo nota el calor de mi cuerpo. No pude contestarle, pues me había dejado sin palabras, pero muy excitada. Así que decidí devolverle un poquito de su juego.
Fui a por un par de cervezas, y cuando me acerqué para dárselas,le susurré al oído sutílmente un “si quieres lo probamos ahora”. Su cara cambió de repente, dejándome de regalo esa preciosa sonrisa pícara.
Nada más decirle eso me siguió hasta el baño, entró tras de mí y cerró la puerta. Se avalanzó sobre mi ,cogiéndome por la cintura, para acercarme a él. Me besó apasionadamente mientras sus manos jugueteaban en mi cuerpo. Había elegido buen día para ponerme minifalda.
Metió su mano por debajo de mi falda, acariciando mi entrepierna. Le puse la mano en su paquete, notando su prominente erección. Él, acariciaba mis pechos y empezó a bajar suavemente. Levantó mi minifalda un poco y se acercó a mi sexo. Sin quitarme el tanga, lo apartó para sorprenderme con su lengua. Sentí como mi cuerpo se dejaba caer bajo tal placer. Seguía lamiéndome sin descanso, y yo no paraba de moverme mientras le cogía de la cabeza para que no parara. Pero de repente llamaron a la puerta, así que tuvimos que parar. Estaba tan excitada que necesitaba quitarme el fuego que llevaba dentro.
Salimos de allí y nos subimos a su coche, para irnos al parking de la playa y estar más tranquilos.
Mientras conducía, me acerqué a su miembro y le desabroché el pantalón, para dejar salir su miembro. Empecé a lamerle lentamente el prepucio, para seguir de arriba a abajo sin parar, chupando un poco más en la parte superior.
Paró rápidamente y adecuó el asiento para estar más cómodos.
Él no lo sabia, pero yo me había quitado el tanga. Así que me subí encima de él, me subí la falda y dejé me penetrara lentamente. No dejabamos de besarnos,mientras me movía de arriba a abajo cada vez con más brío. Mi cuerpo quería explotar de placer, pero al mismo tiempo, no quería que acabara. Íbamos subiendo el ritmo cada vez más y más, hasta que ambos llegamos al orgasmo a la vez.
No esta mal para ser un jueves universitario…

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