Sexología

MICRORELATO ERÓTICO 21

No me suele gustar mucho esto de ir de excursión con mis alumnos, sobre todo cuando tengo que irme a dormir fuera con ellos. Pero soy profesora sustituta, y me ha tocado irme con mis niños de tercero de primaria a una especia de Granja escuela con actividades multiaventura.
Me llamo Raquel y tengo 28 años, y un historial de  novios que me daría para un thriller psicológico. No he tenido mucha suerte, pero la verdad es que estoy un poco cansada ya. Así que como dicen que la suerte no se busca, se encuentra. Voy a dejar que se ahora ella la que me encuentre a mí, que me he cansado de jugar al pilla-pilla con ella.

Nos fuimos un lunes, y nos pasábamos sólo una noche fuera, pero claro, todo el día por allí…no me motivaba nada, la verdad. Como soy bastante positiva intenté verle el lado bueno y pensar que me iba de vacaciones a un todo incluido, pero sin bebida alcohólica.
Al llegar allí empecé a observar el lugar, estaba bien pero no era lo que esperaba, pero seguí viéndole el lado positivo a las cosas, y era como estar en una masía antigua con un “rollete” vintage. Dos monitores se llevaron a mis niños y yo me sentía como una madre protectora de sus cachorrillos, así que me disponía a ir con ellos, pero me llamaron para ir a almorzar con las otras profesoras. No pude ver con quien se iban mis “cachorritos”, pero me dijeron que luego podía ir, que primero almorzásemos.
Tras el almuerzo pude ver que los monitores eran de mi edad, y alguno que otro , más pequeño. Cuando llegué a mis niños, observé al monitor, era guapísimo. Pelo castaño claro, ojos verdes, sonrisa bonita, cuerpo fuerte, no muy musculoso. Llevaba una camiseta de manga corta que le quedaba perfecta, pero lo mejor era el culito que le marcaban eso pantalones cortos. Todo depiladito y luciendo piel morena…estaba muy bien el chico. Empezaba a gustarme mucho más esto de ir de excursión y dormir fuera.

Seguía  a mis niños a todas partes, disimulando como si quisiera hacer fotos para que sus madres los viesen. Pero realmente quería pasar más tiempo con Raúl, que así se llamaba.
Yo me acercaba a Raúl para que me explicara cosas, cosas que no tenían ningún interés para mí, pero así lo conocía también un poco.
Durante el día él se iba soltando, me hacía acercarme, me gastaba bromas…estábamos teniendo un tonteo que me gustaba. Pero claro, teníamos que ir con cuidado, más que nada por los niños.
Por la noche hacen un juego nocturno, era un juego bastante divertido. Me puse a jugar con los niños y él.  Se trataba de un juego parecido al escondite, pero con algunos cambios. Me escondí entre algunos árboles y de repente note que alguien me cogía por detrás, suavemente de la cintura. Me giré y era Raúl, que antes de que me diese tiempo a reaccionar, me plantó un beso. Le cogí de la espalda y lo atraje hacia mí sin separar nuestras bocas. Empecé a besarle el cuello poco a poco, mordisqueándole el labio y la oreja. Al darle un mordisquito sensual en la oreja, noté q se estaba excitando, así que le volví a morder un poquito. Noté su prominente miembro creciendo entre sus piernas. Él besaba mis pechos por encima de la camiseta, subiendo por mi cuello hasta mis labios.
Me estaba poniendo muchísimo, pero no podíamos seguir allí, así que me giré, puse mi mano en su paquete y le dije que tendría que esperar. Que le esperaba esta noche en mi habitación.

Cuando se acostaron todos los niños, vino  a mi puerta, llamó y yo le estaba esperando. No me había traído nada así muy sexy, pero había sabido montármelo con lo poco que tenía.  Él venia duchadito, y más guapo si se podía. Me acerqué y le besé. Raúl me dijo que tendríamos que seguir por dónde lo habíamos dejado así que empezó a besarme, acariciando mi cuerpo con las manos. Bajaba al compás de sus besos para quitarme suavemente la camiseta, dejando mis pechos descubiertos. Lamía mis pezones y eso me ponía muchísimo, tanto que ya me notaba mojada.
Podía notar su excitación, creciendo tan rápidamente como en el parque. Yo le quitaba la camiseta  de una forma un tanto salvaje, pero la excitación que estaba sintiendo me hacía querer  sentirlo dentro de mi ya.
Él se tumbó en la cama, me subí encima sintiéndolo dentro de mí. Me gustaba sentirlo tan dentro, moviéndome de forma sensual.  Él besaba mis pechos y los acariciaba mientras yo no dejaba de moverme. Estaba muy excitada, y cada vez quería más y más. Me puse de lado, quedando él detrás de mí, haciendo la cuchara. Raúl puso su mano en mi clítoris, mientras su miembro me penetraba. Noté un escalofrío recorrer mi cuerpo, era una especie de corriente fría que acababa en calor. Al combinar la mano con el pene, me hizo llevar mi excitación al límite, haciendo que llegase al clímax de forma prácticamente inmediata. Fue una explosión de placer que me dejó exhausta.
A partir de ese día, siempre veo las excursiones de forma distinta. Y si son de una Granja escuela…aún más.

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