Sexología

MICRORELATO ERÓTICO 18

Siempre he sido bastante tradicional en el amor. Buscaba al príncipe azul, el típico chico de película. Ese que se fija en ti cuando nadie lo hace, que se empieza a interesar por ti y cambia tu vida.  Pero siempre he salido con hombres que parecían ser los príncipes azules y terminaron por ser el malo de la película. Cuando no me engañaban con alguien, me hacían aburrirme diciéndome que si a todo.  No encontraba a nadie que me diese esa chispa que yo necesitaba.  Pero la vida siempre llega para sorprenderte y eso es lo que me pasó a mí.

Un día, mi hermano quería hacerle una fiesta sorpresa a su novia por su cumpleaños, así que yo le ayudé a prepararlo. Mi propósito era conseguir reunir a las amigas de mi cuñada, así que me metí en el instagram y pinché a una de sus fotos para ver quién salía.  Cogí una al azar y le escribí por privado. Le expliqué quién era yo y lo que mi hermano iba a hacer por el cumple de su novia. Ella muy amablemente me dijo que se encargaba de reunir a todas, así que nos pasamos los teléfonos para ir concretando las cosas que íbamos a preparar.
No me gusta que me metan en grupos dónde hay mucha gente, porque me acabo aburriendo de leer tantas cosas, así que le dije que si no le importaba yo sólo hablaría por privado con ella.

Íbamos preparando las cosas  del sitio entre mi hermano y yo, y ellas por su parte iban a encargarse de los regalos y la tarta. Faltaba apenas una semana para el cumpleaños y lo teníamos preparado. Esa noche, con todo bien preparado ya, vino mi cuñada a cenar. Estuvo diciendo que quería organizar su cumple pero que justo habrán varias esta semana que no podían, así que lo haría más hacia delante. Hablando un poco de todas sus amigas me dijo que Noa, la chica en cuestión con la que yo hablaba para organizar el cumpleaños, lo había dejado con su novia y estaba así un poco triste. Me quedé sorprendida, porque no sabía que su amiga era lesbiana, siempre he pensado que las lesbianas eran así más masculinas, pero ella no.  Me llamó la atención y empecé a ver sus fotos del Instagram.

No sé que me estaba pasando pero me estaba entrando interés por ella. Decidí hablarle por “Whatsapp” para preguntarle sobre el regalo que habían comprado a mi cuñada, así no coincidía con el de mi hermano. Pero lo que ella no sabía, es que yo ya sabía que le iban a comprar, y mi hermano ya lo había comprado. Solo le hablé porque me apetecía saber de ella.
Así que tras toda la explicación del regalo, me dispuse a preguntarle qué tal estaba. Nunca se lo preguntaba. Ella me contestó que estaba bien, evidentemente no iba a contarme sus cosas, pero yo saqué mis ases de la manga, y le dije que notaba que algo le ocurría, pero que entendía que no me lo quisiese contar. Solo me dijo que era mal de amores, pero que no valía la pena lamentarse, porque ahora solo esperaba volver a sonreír y ser feliz.

Empezamos a hablar y conocernos un poco más, me hizo reír, me hacía sentir que me escuchaba, y no sé cómo, pero me hacía querer saber más y más. Estuve tan a gusto hablando que se nos hicieron las 4 de la mañana.  Sentí que esa noche habíamos conectado, así que al día siguiente me levanté con ganas de hablar con ella, y le hablé. Le di los buenos días y le dije que me había gustado la conversación que tuvimos, que me parecía una persona interesante y que le había hablado porque tenía ganas de saber de ella. Ella se sorprendió, pero me dijo que le había pasado lo mismo. No sé, cada vez me estaba gustando más hablar con ella, estaba cómoda. Me estaba pasando todo el día enganchada al móvil y cada vez que veía un mensaje suyo, me salía una sonrisa. ¿Qué es esto? ¿Me estaba gustando una chica? ¿Por qué tanto interés por ella?

 No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, sólo que quería más. Faltaba un día para vernos y estaba nerviosa, no sabía que me iba a poner. Sólo que esta chica me encantaba y eso que todavía no nos habíamos visto en persona. Esa misma noche soñé con ella.
Estábamos en la fiesta de mi cuñada,  ella se sentaba a mi lado y mientras hablábamos con todos, empezaba a acariciar mis piernas suavemente. Yo llevaba un vestido, así que tenía las piernas al aire. Me ponía roja como un tomate, pero me encantaba lo que me estaba haciendo. Así que cogí su mano y me abrí un poco más de piernas, colocando su mano en mi entrepierna, para que ella me acariciase por ahí. Ella muy obediente me acariciaba con sus dedos poco a poco, rozando mi sexo por encima del tanga. No sé si era el morbo de estar  delante de la gente, de lo que me hacía sentir con solo rozarme o de lo caliente que estaba. Me entró un calor sofocante, pero estaba muy excitada, muy mojada, no quería que parase. Ella disimulaba sacando la mano para que no sospecharan, pero yo solo quería que me tocase, me encantaba lo que me hacía. Tuvimos que parar, así que seguidamente empecé a ideármelas como fuese para que nos quedáramos solas. Empezamos con los cubatas y el dj empezó su sesión, así que me acerqué por detrás y le acaricié la espalda, le mordí el cuello y le susurré al oído que me acompañara.
Así que la llevé dentro del chalet donde estábamos, exactamente a una de las habitaciones. Con disimulo nos colamos en la habitación y nos quedamos mirando, yo no sabía qué hacer, pero solo sabía que quería besarla. Me abalancé sobre ella y la besé, el estómago me dio un vuelco. Llevaba  esperando este momento desde que empecé a conocerla un poco más.  Ella puso sus manos en mi espalda, bajando por mis glúteos. Con una mano siguió por donde se había quedado, acariciándome lentamente por encima de mi tanga de encaje. Me tumbó en la cama y empezó a besarme. Me quitó el vestido poco a poco, besando cada centímetro de mi piel. Empezó a besarme el muslo, deslizando su lengua por dónde pasaba, subiendo poco a poco hacia mi sexo. Se detuvo , apartó con el dedo el tanga y empezó a lamerme suavemente, no podía creer lo que estaba pasando. Sentí el placer de su lengua recorriendo mi cuerpo de arriba abajo. No podía dejar de retorcerme de placer, cada vez me sentía más y más mojada.
Subió para dejar paso a sus dedos, introduciendo su dedo corazón dentro de mí, mientras con la otra mano tocaba mi clítoris. Mi cuerpo era un torbellino de emociones, no quería que esto acabase. Le pedía más y más, y ella aceleraba el ritmo mientras me besaba y tocaba. Mi cuerpo estaba a punto de estallar de placer cuando de repente…sonó mi despertador.

Me levanté muy caliente, y era el día que la iba a ver. Solo os digo que cumplí mi sueño totalmente, no fue exactamente igual, fue muchísimo mejor. Pero eso os lo cuento otro día…

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