Sexología

MICRORELATO ERÓTICO 3

Estaba ocurriendo. Aún no había asimilado la situación,pero algo me dijo dentro de mí que no pensara más,que me dejara llevar y disfrutara…

Aquel día empezó como otro cualquiera,y al llegar del trabajo,me duché y me puse cómoda. Estaba en el sofá medio adormilada,cuando oí sonar el timbre. Me levanté sin muchas ganas,pero cuando abrí la puerta,se me pasó todo el aturdimiento de golpe. Era ella, Mónica, era mi preciosa y lesbiana vecina de enfrente,además de la prima de mi mejor amiga.
Nos conocíamos desde siempre,y habíamos compartido muchísimas noches de juerga, pelis y diversión, aunque siempre íbamos las tres, nunca habíamos estado solas.
Una noche decidimos acompañarla a uno de esos pubs de ambiente, nunca había estado en uno, pero me llamaban la atención. Al entrar, me sorprendió ver el buen rollo que había, la música es muchísimo mejor que en cualquier discoteca de moda de la ciudad. Lo pasé genial, ella conocía a todo el mundo, y se saludaban dándose un beso en los labios, algo que no he entendido nunca.
Yo me lo estaba pasando genial, pero de repente la vi allí, con una chica, y no se que me pasó, pero me sentó muy mal verla con otra. ¿Qué me estaba pasando? ¿estaba celosa?
Me di cuenta que algo había cambiado desde hacia un tiempo,y aún no se como pasó. Sólo sabia que desde esa noche la deseaba. Simple y llanamente.
Cada vez que nos saludábamos y me abrazaba,sentía como un calor nuevo para mí. Éste recorría mi cuerpo al notar sus pechos contra los míos, y su olor particular, hacía despertar todos mis instintos más ocultos.
Era algo bastante embarazoso para mí,pues nunca había deseado a una mujer,aunque desde siempre tuve curiosidad por tener sexo con una,obviamente no con cualquiera, sino alguien que me hiciera sentir esta atracción que ella me provoca. Tampoco hubiese imaginado que podría haber sentido esto por ninguna mujer, nada como lo que estoy sintiendo por ella.
Me saludó con su eterna sonrisa y me preguntó si podía usar mi ducha,pues su calentador había muerto de repente y tenía una cita, así que necesitaba una ducha. Como es lógico no le puse objeción alguna,y pasó dentro rápidamente hacia el baño.
Mientras se duchaba,intenté mantenerme ocupada doblando la ropa y reprimiendo mis deseos fantasiosos, sobre todo no podía quitarme de la cabeza que la tenía en mi baño, desnuda. Me la imaginaba allí con el agua recorriendo cada centímetro de su cuerpo. ¿Cómo iba a insinuarme tan siquiera a alguien que era como de mi familia? Intenté quitarme esa idea de la cabeza.
De repente,apareció con un conjunto de lencería que quitaba el hipo,que junto a su pelo mojado y su aroma tan sensual,me hicieron sentir una taquicardia brutal.
-¿Qué te parece? Lo he comprado para mi cita- me dijo poniendo cara picara.
– Bueno..ejem..es muy sexy..- fue lo único que pude balbucear.
-Anda, ayúdame con los tirantes del sujetador..soy muy torpe para estas cosas- me pidió.
Me acerqué a ella y se giró para que pudiera ayudarla.Estaba tan nerviosa que el tirante salió disparado del gancho hacia adelante.Aturdida, pasé mi mano para intentar atraparlo,y fue a parar a su pecho. Me puse roja cómo un tomate, y ella sólo se reía.
En un segundo,noté como su pezón se endurecía y mi respiración se agitaba.Se giró hacia mi y me miró fijamente,lo cual me hizo perder el norte por completo. Me quedé petrificada, y de repente me besó. Le arranqué el sujetador y acaricié sus pechos grandes y duros,pasando por la aureola de sus pezones, lo cual le hacía estremecerse. Luego los lamí como el más jugoso manjar del planeta.
De repente pensé,y el miedo y la vergüenza me invadieron.
Sin embargo,lo que hizo ella fue bajar lentamente su tanga de encaje, dejando a la vista su sexo empapado.
Pasamos por todo el pasillo sin dejar de besarnos, rozando nuestros cuerpos, me sentía tan confusa y excitada, que no podía ni pensar, y así acabamos en mi cama.
Se tumbó sin decir nada,solo abrió sus piernas lentamente. Y como pude,me deshice de la ropa,y me lancé como una fiera hambrienta hacia ella.
Nuestras lenguas jugaban apasionadamente,y recorrí todo su cuerpo con mi lengua(cuanto tiempo deseando aquello!) y no me lo podía crees.
Por fin llegué a su clítoris,  lo lamí suavemente mientras mis manos acariciaban sus pezones,lo que hacía que se retorciese de placer y gimiera,eso me excitaba muchísimo.Sentí tanto placer mientras acariciaba mi cuerpo con sus pechos que creí que iba a morir. Sólo deseaba poseerla, hacerla mía una y otra vez. Y empezó a tocarme, noté cómo sus dedos acariciaban mi sexo, de arriba a abajo de una forma lenta y pausada, gemí tanto que hasta me ruboricé. Poco a poco aceleraba, y yo ya había perdido el norte. Mi excitación era tanta que no tarde nada en llegar al clímax, haciéndome tener un orgasmo espectacular.
Fue entonces cuando decidí hacer lo mismo que ella, así que hice exactamente lo mismo que ella, le acaricié, notando su humedad y le hice llegar al clímax. Provoqué tres orgasmos que retumbaron por toda la habitación.
No hablábamos,nuestras miradas y nuestros gemidos hablaban por si solos.
En ese instante,desperté. Estaba en mi sofá,sola.
Me despertó el sonido del timbre. Todo había sido un sueño.Uno de los mejores sueños eróticos que había tenido. La desilusión se apoderó de mí.
Abrí la puerta de mala gana,dispuesta a echar los perros a quién fuera que estuviese allí.
-Hola! Se me ha estropeado el calentador,y tengo una cita. Te importa que me duche aqui?- me dijo ella con su eterna sonrisa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *