Psicología

Golpes de la vida- ¿Superación o rendición?

A veces la vida llega para darte un golpe que te deja traspuesto/a.  Todo puede ir sobre ruedas, tener tu trabajo, tu pareja, familia… tu vida hecha. Y de repente llega la vida y te quita algo, sea la pérdida de un familiar, de un hijo, de tu pareja, de tu trabajo, una enfermedad… y todo lo que tenías construido, todo aquello que le daba sentido a tu vida, se ve roto o destrozado..
Es un momento complicado y difícil para una persona, la vida no nos prepara para los duros golpes que te da.

Cuando estamos acostumbrados a un tipo de vida, cómoda para nosotros, creemos que siempre va a ser así. Que cada día vamos a tener esta rutina, preocupaciones distintas que no nos hacen plantearnos la posibilidad de que todo puede pasar. Nos creemos invencibles y que nada puede con nosotros. Nos preocupan cosas que , aunque no nos lo parezcan en el momento, pueden ser tonterías comparadas con otras cosas peores. Luego, si la vida nos da un golpe, es cuando nuestras prioridades cambian. Es cuando nos damos cuenta de las verdaderas cosas que importan en la vida. Y sobre todo, de la importancia de vivir cada segundo, de disfrutar de cada cosa que nos hace feliz, porque nunca sabemos cuándo esto puede cambiar.

Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de la cantidad de gente que, día tras día, tienen que levantarse tras un duro golpe. Han perdido a un ser querido, le han diagnosticado una enfermedad, se ha quedado sin trabajo, niños que sufren enfermedades  que se escapan a su entendimiento, gente maltratada por sus parejas…
Pero no estamos aquí para deciros la cantidad de cosas que nos pueden pasar en la vida, sino para ayudaros a superarlas, a salir de la oscuridad para ver que hay luz para vosotros, que podéis levantar la cabeza y seguir con la vida, porque todo se puede sobrellevar, si aprendemos a ver cosas buenas en lo malo.

Cuando alguien sufre, pasa un proceso llamado: “proceso de duelo”. Cada persona, dependiendo de muchos factores (por ejemplo: su personalidad), lo supera más pronto o más tarde. También depende lo que ha vivido, el apoyo que tenga, la capacidad de superación, la ayuda que reciba, la visión que tenga sobre lo que debe hacer ahora…
No es fácil, pero tampoco es imposible.

El duelo tiene unas fases por las que pasamos, variando la duración de cada persona en permanecer en cada fase.

FASE DE NEGACIÓN: Negar la pérdida o la situación. No terminamos de asimilar que ha pasado, que nos está pasando. Tendemos a creer que no es real.

FASE DE INDIFERENCIA O IRA: Nos enfadamos con la vida por lo que nos ha ocurrido, incluso con nosotros mismos o con la persona que hemos perdido. Se buscan razones causales y culpabilidad. Intentamos darle una explicación a por qué nos ha pasado.

FASE DE DESORIENTACIÓN: Tras la rabia de la fase anterior, nos sentimos desorientados. No estamos acostumbrados a vivir con ello. Perdemos el sentido de la vida, creyendo que nada ya nos hará reír, nos hará felices o volveremos a ser como antes.

FASE DEPRESIVA: Es en esta fase cuando nos sentimos depresivos y tristes. Ya no encontramos cosas que nos den ganas de vivir, ni vemos la vida de forma optimista o positiva. Es un fase complicada, porque nos cuesta cambiar nuestros pensamientos de negativos a positivos.

FASE DE ACEPTACIÓN: Empezamos a asumir que ha pasado, que la vida tiene que seguir y que podremos volver a sonreír.  Llega el momento de la superación. Que, aunque no veamos la vida de la misma forma, aprenderemos a vivir de nuevo. Transformamos todo lo vivido para sacar fuerzas para un futuro y , así, ser feliz.

Estas fases pueden ser complicadas para cada persona, aunque la meta es superarlas. Porque si no las superamos, no podemos avanzar y, cada vez, nos hundiremos más.
Por ello es importante que nos dejemos ayudar, que lo más complicado lo tenemos que hacer nosotros mismos. Porque somos los que tenemos que salir de esa tristeza, los que tenemos que luchar por superarlo. Todo depende de cada uno y la fuerza que saquemos. Porque siempre habrá cosas nuevas por las que vivir, ilusionarse, superarse y sonreír.

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DIVANATE

Fotografía: Mireia Luque

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